Con unas ganas de comerse el escenario, al público y violar
cabras, salieron sin presentarse Asylum, algo tarde.
Era su primer concierto juntos, pero en cuanto a musicalidad y compenetración
nadie lo hubiese dicho.
Con un death muy brutal, llenaron de guturales y gritos la sala, mientras
algunos valientes nos atrevíamos a hacer algo de mosh con el cantante mismo.
Ese acercamiento fue clave para que fueran el grupo con más caña de la noche.
Con algunos problemas en el sonido, salieron los Flamed
Bone, los moteros por excelencia. Aunque aún un poco verdes por su poco tiempo
en escenarios, ese sonido a garaje americano, con una batería contundente, que
al principio no me gustó nada, me fue cautivando poco a poco, hasta que en las dos últimas canciones ya me acabé de enganchar.
El cantante y el batería fueron los que más animaron la noche, moviéndose con
todos los grupos, y es algo a tener en cuenta y agradecer.
Sinceramente, me gustaría volver a ver a este grupo cuando lleve algún tiempo
más, aunque a una hora más acertada, en un bar motero y con alguna cerveza en
el cuerpo, encajarían mucho mejor.
Anoche dije “Sancho de Ávila lo han petado” y así fue. Era
la primera vez que los veía, y sus melodías, en algún tema, más
lentas y saboreables, combinadas con la habilidad del cantante para tenernos en vilo durante todo el concierto, ya sea con la guitarra o con su voz, es acojonante.
Personalmente, “Gitano”, tal y como la presentaron, fue un puntazo que animó
tanto a mí, como a todos los que movíamos las greñas, a querer verlos en sus
próximos conciertos, todo y que la mitad de la sala ya fuese fijo de Sancho.
Con esas ganas de fiesta y caña que caracterizan a Drakum,
siete personas apiñadas en un escenario bastante pequeño salieron para darlo
todo.
Sonando incluso mejor que la última vez que los vi, me volvieron a enganchar y
a seguir la fiesta al más puro estilo irlandés.
Violinista y guitarrista al final optaron por bajar a tocar entre el público, haciendo un pique que estuvo muy bien, sobretodo el último solo del guitarrista, fue genial.
Se guardaron lo mejor para el final, y con “Around the Oak”, con el cual el público
se mostró más receptivo si cabe, se despidieron.
No defraudan y os invito a todos, si os gusta el Folk y el metal, que
los vayáis a ver una vez, porqué seguro que repetiréis.
Ravenblood salieron con su mejor propósito, pero algo les
faltaba. Al contrario que la última vez que los vi, no me incitaron a pogo, ni
hubo nada de marcha mientras tocaron. No sé si a causa de un público (de
mierda) o un concierto bastante insulso por su parte. Aunque si que hubo movimiento parte cuellos encima del escenario.
Musicalmente y a mi manera de ver, el sonido de la batería se comía al resto de los
instrumentos y nos dejaba a la imaginación el resto.
Días malos los tiene cualquiera, así que habrá que esperarse al próximo
concierto de esta gente para ver si se trata de un día malo o simplemente, han
perdido su esencia.
En general, fue una tarde-noche divertida, aunque los
horarios un poco ajustados para los grupos y un público muy soso y muy
aburrido. Éramos cuatro gatos moviéndonos y animando, pero aún así, la fiesta
se lleva dentro y se intenta sacar para el grupo que lo merece.
Fotos de Sancho y Asylum por: Oscar Chocano Almanza
Fotos de Sancho y Asylum por: Oscar Chocano Almanza


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